Praga en tres días


Praga es una puerta abierta a la cultura, a la gastronomía, a la cerveza, a su historia, a las leyendas que la hacen misteriosa, a su Ciudad Vieja, alegre y transitada, al turismo bullicioso, a la música, a sus marionetas… Organizamos nuestro viaje para visitar Praga en tres días, reservando un día más para una escapada en tren a la ciudad vecina de Pilsen.

Recomendamos una visita guiada a la ciudad, a ser posible el primer día. Es una buena forma de hacerse una idea general y poder organizar algunos planes los días posteriores. En esta ocasión fue un auténtico placer conocer a Sally, nuestra guía. Iniciamos el tour en la plaza de Wenceslao, donde se encuentra el Museo Nacional, uno de los puntos más importantes de la Ciudad Nueva de Praga. Nos contó episodios de la historia de Praga y nos transportó a otra época. La segunda parte del tour se centró en la Ciudad Vieja, un casco antiguo precioso, con rincones de foto y monumentos emblemáticos, como la torre del Reloj Astronómico. Podéis reservar vuestras actividades en Praga en Español aquí.

Para evitar colas y aglomeraciones en la torre del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja, donde se encuentra el Reloj Astronómico, decidimos visitarla a primera hora. Así pudimos hacer fotos tranquilamente. Obtendréis vistas estupendas y una panorámica muy interesante de la plaza.

Otro lugar emblemático de la ciudad es la zona del Castillo. Subimos a pie, recorriendo todo el barrio, y nos gustó mucho. Si queréis evitar las cuestas o estáis muy cansados podéis coger el tranvía 22. Nosotros fuimos por nuestra cuenta, atraídos por la torre de la Colina de Petrin. Comimos en Klasterni Pivovar, una cervecería muy acogedora cerca del Monasterio de Strahov, próxima a la zona del Castillo. Os recomendamos este sitio: fabrican su propia cerveza, comida tradicional muy rica, lugar espacioso… Con fuerzas renovadas visitamos las inmediaciones del Castillo y la Catedral de San Vito.

Como curiosidad. Bajando del Castillo pasamos a ver el Muro de Jonh Lennon, un canto a la libertad de expresión que tiene historia y más de una foto.

Visitar Praga en tres días se queda un poco corto, es un lugar para volver, para escuchar más música en directo, probar más cervezas, subir a más torres y disfrutar más de la gastronomía.

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