Muniellos, el bosque de Asturias


Te proponemos un viaje a la Reserva Natural Integral de Muniellos, el bosque de Asturias. Así que preparad las zapatillas de trecking, la mochila y unas cuantas provisiones para que la montaña no os gane la partida.

Muniellos destaca por su biodiversidad, presentando una de las comunidades vegetales (abedules, hayedos y acebos) y animales (oso pardo y urogallo) más ricas de Europa. Está ubicado dentro del Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, en Asturias.

Este Espacio Natural Protegido, de 57 kilómetros cuadrados, alberga el mayor robledal de España, uno de los mejor conservados de Europa.

¿Comenzamos? Poned el google maps a punto, porque vais a emprender un viaje al corazón de la naturaleza. Eso sí, os pedimos respeto máximo con el entorno. Es nuestra casa, no lo olvidéis, así que nunca alteréis el medio que os rodea, porque no estamos solos en este mundo.

Recordad que el acceso a la Reserva Natural Integral de Muniellos está restringido a 20 personas al día, y es necesaria una autorización previa a través de la página web www.asturias.org

Antes de iniciar la ruta debéis dirigiros a la Casa del Guarda para presentaros y recibir las indicaciones de los guías del centro, quienes os confirmarán la reserva.

Hay dos formas de internarse en la Reserva Natural de Muniellos: mediante una ruta circular (17,5 km), o una versión más fácil, de ida y vuelta por el mismo camino (13 km). Nosotros elegimos la opción larga. 

Abedules, hayas, acebos y robles forman parte de la vegetación de Muniellos.

Para realizar la ruta es necesario llevar agua suficiente, provisiones sólidas, protección solar, calzado cómodo y adecuado para la montaña y teléfono móvil para estar localizado.

La ruta circular comienza por una de las antiguas pistas por donde las “carrocetas” sacaban la madera del monte para el aserradero. El inicio del recorrido es ancho, pero a medida que ascendemos el camino se estrecha. Un gran robledal os acompañará durante el camino y os protegerá del sol en los días calurosos del verano, recorreréis sendas frondosas, con helechos que de vez en cuando, de manera caprichosa, se abrirán a modo de mirador para que contempléis el paisaje. 

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