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Ribera del Duero: tierra de vino, cordero… y museos en naves de barricas

Os proponemos una ruta por la Ribera del Duero desde su corazón, Aranda de Duero, (por algo la llaman la capital de la Ribera) y nos acercaremos a un pueblo con una de las bodegas más impresionantes de la comarca, donde descubriremos que esta tierra además de destacar por sus vinos Denominación de Origen Ribera del Duero, por su lechazo asado, de indicación geográfica protegida I.G.P., también se distingue por exponer lienzos en naves de barricas. ¡Qué maridaje más chulo!
Y es que por las venas de esta tierra corre la gastronomía, la enología, pero también el arte y la cultura. Siempre bajo la atenta mirada del Duero, su guardián. Pero vayamos por partes.

Seguro que habéis escuchado el dicho, Aranda de Duero, tierra de vino y cordero. Pues es totalmente cierto. Aunque no sea solo eso, el vino y el cordero son dos elementos determinantes que atraen al turismo.

  • Bodega Portia

Empezamos por el enoturismo. ¿Qué es y cómo ‘podemos practicarlo’? El enoturismo también denominado turismo enológico muestra la cultura del vino a través de sus bodegas, verdaderos templos vinícolas, donde los visitantes realizan un recorrido por las diferentes fases de la elaboración del vino, normalmente acompañado de una cata didáctica.

Hay que destacar que alguna bodega también ofrece planes gastronómicos, con maridajes o menús especiales. Tenéis más información en la guía de la Ruta del Vino Ribera del Duero (consulta el enlace).

Nosotros visitamos Portia, una bodega a pocos kilómetros de Aranda de Duero, en el corazón de la Ribera del Duero, diseñada por el arquitecto Norman Foster. Espectacular y sorprendente. ¿Por qué decimos esto?

Se trata de una bodega, inaugurada en octubre de 2010, con una arquitectura vanguardista al servicio de la elaboración del vino. Es decir, la belleza de su diseño encaja perfectamente con el trabajo eficiente que se requiere en cada fase del proceso, aprovechando la energía al máximo. Foster la define como 'el corazón de una flor con tres pétalos'. Durante la visita podéis hacer fotos y resolver cualquier duda. La explicación es amena, cercana y muy didáctica. La última parte de la visita, que finaliza en la zona de tienda, está dedicada a la cata de dos vinos (ricos, ricos).

Qué vais a ver en Portia que os llamará la atención:

1.- Un ascensor que os llevará a una azotea donde se recoge la uva durante la vendimia y a la que pueden acceder los tractores. Desde allí contemplaréis el paisaje castellano que tanto adoraba Machado.
2.- Una nave de barricas con lienzos y video arte, pura magia, donde duerme el vino, mecido por el hilo musical y una peculiar iluminación (no desvelaremos su secreto). El arte es una de sus joyas. ¿Habéis visto alguna vez un museo en una nave de barricas? Esta bodega alberga obras de arte contemporáneo en diferentes estancias. Vino, arte y arquitectura… ¡el maridaje perfecto!
3.- Habitación de nichos de botellas, donde se custodian vinos, como si fuera la caja fuerte de un banco.
4.- Botellero vertical, inspirado en una antigua biblioteca británica, diseño genuino de Norman Foster. Es impresionante. La luz en la bodega desempeña un papel muy importante. Durante la visita lo averiguaréis.
5.- Tienda y zona de catas.

La visita a esta bodega no os dejará indiferente. Su lema ‘No todas las estrellas están en el cielo’ no es casualidad.
Más información:
La visita tiene una duración aproximada de una hora.
Horarios: Lunes a viernes: 11:00, 12:00, 13:00 y 16:30 horas / Fines de semana y festivos: 11:00,12:00,13:00 y 17:00 horas
Precio: 11 euros por persona. Incluye la cata de dos vinos.
Precio visita para niños entre 8 y 17 años: 3,50 euros. Incluye degustación de mosto y aperitivo.
La bodega también dispone de gastrobar, zona de eventos para empresas y enoteca. Solo tenéis que consultar la web de la bodega para ampliar la información.

  • Restaurante El 51 del Sol

Seguimos la ruta. ¿Dónde comemos? Tierra de vino… ¡y cordero! Si buscáis algo diferente sin renunciar al plato estrella: el lechazo, vuestro sitio es El 51 del Sol, en Aranda de Duero, un restaurante que conjuga gastronomía de la zona, diseño, buenrollismo, cocina de mercado, producto de calidad y creatividad, con un punto canalla. Vamos, que lo tiene todo. También destacamos la carta de vinos y las tapas ricas de la barra que están diciendo… ¡cómeme!

En la web del restaurante encontréis diferentes propuestas gastronómicas. (ver enlace). Después de un día intenso podemos descansar… ¡o no! Para tomar copichuelas, vermú del bueno (el de la zona) y escuchar himnos del Sonorama Ribera está el Café Central, en el casco viejo de Aranda

Es un local con muy buen ambiente y guitarras con firma’ en la paredes, el santuario de la música. A su ladito está Le Club, un local con mucho rollo, que ofrece música en directo y cositas ricas en ‘Mi matadero clandestino’ (para más detalles preguntad en el Café Central, porque van unidos). Hasta aquí podemos leer…

  • Café Central Aranda de Duero

Para un sábado ya está bien… ¿cómo podemos aprovechar la mañana del domingo? No podéis marcharos de Aranda de Duero sin visitar las bodegas subterráneas, verdaderas joyas arquitectónicas con cientos de años de antigüedad, conectadas entre sí y que convierten el subsuelo de la ciudad en un queso gruyer. 

En estos momentos desde la oficina de turismo no se organizan visitas guiadas. Pero es conveniente pasarse por la oficina (plaza Mayor) o llamar para confirmar este tipo de actividades, ya que en verano sí suele haber visitas:

OFICINA DE TURISMO MUNICIPAL : Plaza Mayor, 13 (bajo)
Horario: De lunes a sábado, de 9:30 a 14:15 y de 15:30 a 19:00 / Domingo, de 10:00 a 14:30.
Teléfono: 947 51 04 76 / e-mail: oficinadeturismo@arandadeduero.es

Esta guía también es muy útil para planificar viajes por Aranda de Duero y la Ribera del Duero (ver enlace). No obstante, por si os sirve de ayuda, tenéis a vuestra disposición audioguías (que os podéis descargar) con información del patrimonio histórico más representativo de Aranda (ver enlace).

  • Bodega El Lagar de Isilla

Mientras tanto os proponemos dos bodegas que se pueden visitar de manera gratuita. Por una parte está El Lagar de Isilla, un restaurante asador en el centro de Aranda (calle Isilla) con un tapeo muy variado. Es imposible resistirse. El local tiene una bodega subterránea que podéis visitar sin problema. La bajada angosta y empinada os llevará a pasadizos estrechos y húmedos con un encanto especial, donde os espera una ruta laberíntica por el mundo del vino.

La Bodega de Peñacoba, también en el centro de la ciudad, posee una bodega subterránea pequeñita muy coqueta y que pueden visitar los clientes. Merece la pena tomar un vermú de la casa buenísimo, El Mediquín (bebida pecaminosa) y bajar a la bodega. Las dos bodegas están muy cuidadas y adaptadas al turismo.
En Aranda de Duero hay cientos de bodegas subterráneas… ¡casi nada!

También hay que reconocer que las peñas realizan un trabajo de recuperación y mantenimiento importantes. Las fiestas patronales (en septiembre) son una oportunidad de oro para vivir de cerca este museo subterráneo.

A partir de este punto… isalto sin red! Os dejamos vía libre para curiosear, descubrir y patear. Ésta es nuestra propuesta para disfrutar de un fin de semana por la Ribera del Duero burgalesa, pero ¡hay más! Qué corto se nos queda el dicho…’Ribera del Duero, tierra de vino y cordero’