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Galicia, de ruta gastro por las Rías Baixas ¡Ay, qué morriña!

Qué bien vais a comer en Galicia, nos decían antes de emprender el viaje. Y no se equivocaban. Lo sabíamos. Llevábamos varias semanas esperando el momento de partir a la tierra del fin del mundo. De Galicia se pueden dar mil razones para visitarla, porque lo tiene todo, pero en este post hablaremos de lugares donde nosotros disfrutamos comiendo. Fue un auténtico placer, sobre todo porque la gastronomía se mezcla con la cultura, con la esencia del pueblo gallego y el producto autóctono. Anotad unos cuantos lugares por Rías Baixas para dar rienda suelta a vuestro paladar:

Culler de Pau, la estrella gastronómica de Galicia 

Conocimos a Javier Olleros, el chef del Restaurante Culler de Pau (O Grove), en Madrid Fusión y fue un flechazo. Le debíamos una visita y por fin disfrutamos de su cocina Estrella Michelín, un menú degustación con alma, con personalidad... lleno de matices y mucho sabor. En Culler de Pau cuidan, respetan y trabajan el producto de proximidad con humildad y dedicación. Hemos aprendido mucho a lo largo de este viaje gastronómico. Una hojita de acelga, ahí donde la ves, que a priori parece poca cosa, el chef consigue dotarla de una fuerza extraordinaria. Su cocina sabe a huerta, a mar, a montaña, a recuerdos. Nos gustó mucho también las diferentes plantas aromáticas que utiliza en sus platos. Ah, y las vistas al mar desde el comedor son espectaculares. Javier nos confesó que los atardeceres desde allí son únicos. Si os gusta la gastronomía tenéis que visitar esta casa. Os adelantamos algunos detalles de cómo trabaja y siente la cocina a través de estos vídeos (Pincha aquí), donde se muestra su compromiso con el producto, un chef con raíces, cercano, atento a los sentidos, escoltado por la sabiduría de sus antepasados, buscador de sabores y un hombre muy honesto, lo veréis.

Con él charlamos unos minutos después de la comida, qué bueno fue escucharle y apuntar algunas recomendaciones para completar nuestra ruta gastronómica (que seguimos a pies juntillas). ¡Graciñas!

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Santiago de Compostela, peregrinación gastronómica

Siguiendo las recomendaciones de Javier Olleros, nos plantamos en el Mercado de Abastos de Santiago de Compostela. Un acierto. Cuando vayáis oled fuerte, impregnaos de todos sus aromas, pasead por las calles repletas de productos frescos, de color intenso, dejaos llevar por el bullicio, la alegría de cada puesto, observad y detened el reloj. En los mercados se muestra la cultura gastronómica de los pueblos, su raíz, su verdad. Ahí es nada. 

El Mercado de Santiago guarda toda la esencia. Y nos despedimos de él a lo grande… tomando una ración de pulpo en La Pulpería Abastos (visita muy recomendable). No esperéis copas, allí el albariño se sirve en cuenco, como antaño. 

Callejear por Santiago es una gozada. La mañana se escapó rápida entre callejuelas, conciertos improvisados y visita al corazón de la ciudad, la plaza del Obradoiro, donde el goteo de peregrinos es constante. Si habéis estado, nos daréis la razón en una cosa, cuando llegan dan ganas de abrazarlos (empatía modo on). Hora de comer… ojeamos los apuntes y vemos subrayado un restaurante Estrella Michelín: Casa Marcelo (muy cerca de la catedral). Como era de esperar... no había sitio. Así que nos apuntaron en una lista y tomaron nota de nuestro teléfono. A la media hora teníamos sitio. ¡Yuhuuuu! Martín, el chef, nos recibió de la mejor manera posible: colocándonos al ladito de la cocina. Así, como lo oís. Resulta que la cocina está a la vista, integrada en el comedor. Y para rizar el rizo, no hay mesas de dos, ni de tres, ni de cuatro, son mesas largas donde compartir momentos gastronómicos con algún desconocido, o no (jejeje). Nosotros nos sentamos al lado de un chico bien majo asiduo a este restaurante, que a su vez nos recomendó otro lugar exquisito en Asturias, a pie de la montaña (ay, esto es un no parar). 

Martín es cercano, con nervio, apasionado y vivaz. Lo primero que nos dijo fue: ‘Estáis como en casa, si hay algo que no os gusta lo decís, y si os gusta también lo decís’. Martín contagia su entusiasmo por la cocina y nos dejamos llevar por sus propuestas, con toques asiáticos y un albariño de la casa muy rico. Aceptamos el reto del chef y acertamos. En Casa Marcelo los cocineros también sirven mesas, hasta el mismo chef sirve mesas. En fin, una sinergia gastronómica genial y muy recomendable. En una palabra: ‘mola’. No os digo más que de allí salimos hablando galego… (jejeje).

Mejillón, el chuletón de mar

Del puerto de O Grove (Pontevedra) tomamos un barco para ver de cerca las bateas de mejillón. Nos costó 15 euros (por persona) con la empresa crucerosmaresdogrove.com (compramos los billetes en taquilla, en el mismo puerto). La excursión incluía un festín de mejillones al vapor. ¡Madre mía cómo nos pusimos! La tripulación no escatimó. 

Los mejillones son uno de los motores de la economía local. Alrededor de 3.000 bateas se dedican a su cultivo, una producción anual de 270.000 toneladas, siendo Galicia el segundo productor mundial, por debajo de China. 

Os contamos un secreto: el mejillón no tiene nada que envidiar en proteínas a un chuletón de ternera. Bueno, luego allá cada uno.

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A raciones en una granjita, con vistas al mar

Unos amigos nos descubrieron un lugar muy chulo en Meaño (Pontevedra). Poned el navegador a punto y anotad este nombre: O Lar do Outero

Comimos en una terraza, que llamaría silvestre porque a pocos metros teníamos una huerta y un poco más allá gallinas, árboles frutales, un perrito, algún gato y un cerdo enorme que era la atracción de los comensales. Lo más parecido a una granjita. A lo que hay que sumar las vistas al mar. Nos gustó mucho el sitio, agradecemos infinito la recomendación de nuestros amigos. Acertamos con las zamburiñas, la tortilla de patata, los pimientos de padrón, la ensalada de tomate… En fin, buena relación calidad - precio.

A Coruña, en la Gloria Bendita

A Coruña tiene puntos gastronómicos muy interesantes. Seguro que os han recomendado unos cuantos y no os quitamos razón. Nosotros disfrutamos mucho en Gloria Bendita, un restaurante cerca del paseo marítimo, con muy buen rollo (recomendable reservar). Estuvimos muy a gusto, buen servicio y calidad en el producto. Pedimos un arroz caldoso con marisco muy rico. Mientras lo preparaban tomamos una ración de mejillones (súper - ración). Cuando los terminamos dijimos: ‘¿Y ahora el arroz?’. Pues sí, en cazuela de barro, con bien de marisco y un aroma… Hemos de confesar que no pudimos con todo. En cuanto al vino, siempre nos gusta que nos recomienden y probar sobre todo marcas de la  zona. En nuestro viaje a Galicia creo que nos hemos bebido todo el albariño… Esperad, esperad al post de la ruta enoturística (jejejeje).

Los afortunados que ya habéis visitado Galicia seguro que tenéis apuntados muchos lugares ricos. En esta tierra la gastronomía es cultura pura, un placer. Nosotros os hemos ofrecido en este post unos apuntes, pero si tenéis cualquier duda o comentario, escribidnos. ¡Ay, qué morriña!