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Praga, un viaje de cuatro días de primavera

Praga es una puerta abierta a muchas cosas: a la primavera, a la cultura, a la gastronomía, a la cerveza, a su gente tranquila y reservada, a su historia, a las galerías que conectan calles, a las leyendas que la hacen misteriosa, a su Ciudad Vieja, alegre y transitada, al turismo bullicioso, a su tranvía, a su arquitectura, a su teatro, al cine, a su música, a sus parques, a su río, a sus puentes, a su moneda, a sus marionetas… Nosotros disfrutamos de todo esto durante cuatro días, de una primavera fresca, pero radiante, incluyendo la escapada en tren a la ciudad vecina de Pilsen.

Una leyenda dice que Praga es la ciudad de las 100 torres. Pues bien, las torres se convirtieron en el hilo conductor de nuestro viaje, que a modo de mapa del tesoro nos fue descubriendo la ciudad. Vayamos por días…

Día 1. Normalmente, el primer día nos gusta realizar una visita guiada por la ciudad y conocer de primera mano su historia, las anécdotas, los personajes que la forjaron, las costumbres y tradiciones, su arte, los monumentos más representativos, etc. En esta ocasión fue un auténtico placer conocer a Sally, nuestra guía de Praga. Iniciamos el tour en la plaza de Wenceslao, donde se encuentra el Museo Nacional, uno de los puntos más importantes de la Ciudad Nueva de Praga. Nos contó episodios de la historia de Praga y nos transportó a otra época. Por un momento nos sentimos protagonistas de la narración. Es muy interesante recorrer la ciudad y revivir su historia. La segunda parte del tour se centró en la Ciudad Vieja de Praga, un casco antiguo precioso, con rincones de foto y monumentos emblemáticos, como la torre del Reloj Astronómico, situada en la plaza de la Ciudad Vieja. El reloj es una verdadera obra de ingeniería, una atracción turística muy destacada.

En Praga, los mercados son una alegría. Seguro que habéis visto infinidad de fotos del mercado de Navidad. En esta ocasión, en la plaza del Reloj (la plaza de la Ciudad Vieja) se albergaba el mercado de Primavera, donde un buen número de puestos de madera, engalanados con lazos de colores y huevos de Pascua, ofrecían productos de artesanía y alimentación. 

Mercado Primavera Praga

Todavía puedo recordar el olor a carne asada o a pastel recién hecho ‘trdelník’ ¡delicioso! Y en el centro, entre las casetas, se erigía un árbol gigante con huevos de colores y cintas brillantes, dando la bienvenida a la Primavera. En cada época del año la plaza de la Ciudad Vieja acoge diferentes mercados, como por ejemplo el de Navidad. Son una chulada. La verdad es que os encontraréis con diferentes mercados de artesanía, souvenirs y comida típica en otras zonas turísticas de la ciudad. 

No obstante, si los mercados os chiflan, en esta web nos proponen mercados muy especiales.

Finalizamos el tour en el Barrio Judío (muy bien conservado), próximo a la milla de oro de Praga, otra zona de la ciudad muy interesante. Por nuestra cuenta visitamos varias sinagogas y el cementerio judío. Por cierto, la sinagoga española es alucinante. Nuestra entrada de 330 coronas (cada una) nos brindó la oportunidad de visitar todas las sinagogas y el cementerio, menos la sinagoga Vieja - Nueva, una de las más antiguas de Europa. La última historia que nos contó Sally fue la de Nicholas Winton, el hombre que salvó a 700 niños de los nazis. Podéis ampliar la información pinchando en este enlace.

Después de la ruta por la ciudad comimos en un local cercano, U Rudolfina, una taberna tradicional con la carta en checo (en el exterior la tenían en inglés) y buenos precios. Cuando viajamos nos gusta probar la gastronomía local, así que nos gustó el sitio.

La tarde la pasamos con Marek, el guía con el que disfrutamos de una ruta cervecera muy interesante. En muchos sitios hacen su propia cerveza, puedes ver los equipos de fabricación en el mismo local. Os recomendamos la cervecería - restaurante U Dvou koček (Las Dos Gatas) y U Pinkasu, la cervecería - restaurante donde se tiró la primera Pilsner Urquell (conservan el grifo).

En el portal oficial de turismo de Praga encontraréis toda la información sobre la ciudad, su gastronomía, actividades, alojamientos, etc.

Día 2. Para evitar colas y aglomeraciones en la torre del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja, donde se encuentra el Reloj Astronómico, decidimos visitarla a primera hora. Así pudimos hacer fotos tranquilamente. Obtendréis vistas estupendas y una panorámica muy interesante de la plaza. En la web oficial tenéis a vuestra disposición la lista de precios y toda la información (está en inglés).

Torre del Reloj Praga

Después de visitar la torre, nos colocamos justo debajo del Reloj Astronómico (está en la misma torre) para ver su tradicional y simpático ritual siempre a la hora en punto, una alegoría, donde la vida echa un pulso a la muerte, y ésta le va robando tiempo cada hora.

A las 11.00 teníamos cerrado un viaje por el río Moldava. El viaje, de una hora de duración, nos permitió grabar planos chulos para el vídeo del viaje, con panorámicas muy bonitas de la ciudad. Compartimos la web de la empresa que gestiona estos viajes para que echéis un vistazo a las opciones y a los precios (ver enlace).

Llegados a este punto os estaréis preguntando cómo moverse por Praga. Nuestro hotel estaba muy bien situado, el AXA (buena relación calidad - precio), pudimos ir caminando a todos los puntos importantes de la ciudad, incluidas las estaciones de autobuses y trenes. ¡Ojo! Si vais a desplazaros en autobús o tren comprobad antes vuestro destino y la estación que cubre esa ruta (hay varias estaciones). (Web útil de transporte de la web oficial de turismo de Praga)

Es genial caminar por el casco viejo de la ciudad, callejear, perderse, encontrarse con tiendas curiosas y cafeterías coquetas.

Otro lugar emblemático de la ciudad es la zona del Castillo. Subimos a pie, recorriendo todo el barrio, y nos gustó mucho. Si queréis evitar las cuestas o estáis muy cansados podéis coger el tranvía 22. Nosotros fuimos por nuestra cuenta, atraídos por la torre de la Colina de Petrin (emulando la Torre Eiffel de París). Comimos en Klasterni Pivovar, una cervecería muy acogedora cerca del Monasterio de Strahov a pocos metros del Castillo. Os recomendamos este sitio: fabrican su propia cerveza, comida tradicional muy rica, lugar espacioso... La cerveza IPA estaba buenísima. ¡Y cómo nos pusimos a codillo! Con fuerzas renovadas visitamos las inmediaciones del Castillo y la Catedral de San Vito. No nos detuvimos mucho en esta parte, aunque si os interesa especialmente hay visitas guiadas. Esta zona tiene miradores increíbles.

Como curiosidad. Bajando del Castillo pasamos a ver el Muro de Jonh Lennon, un canto a la libertad de expresión que tiene historia y más de una foto.

El día finalizó con un broche de oro maravilloso: una representación del famoso Teatro Negro de Praga. Hay infinidad de salas y de representaciones. En Praga se respira cultura en cada esquina. A nosotros nos gustó la experiencia.

Fábrica Pilsner Urquell

Día 3. Este día lo dedicamos a visitar la fábrica de cerveza Pilsner Urquell, situada en la ciudad con el mismo nombre, un icono de la cerveza mundial. ¿Os suena el estilo Pilsen? Pues de ahí viene... La visita merece la pena. Que te sirvan una cerveza directamente del barril no tiene precio. Consultad su web (los tours son en inglés, alemán y checo).

Día 4. Nuestro último día en Praga fue directo a la yugular: ¡ruta cervecera! Hicimos nuestro propio tour cervecero, sin abandonar el lado cultural ¿eh? Antes visitamos la torre de Televisión de Žižkov, completando así nuestro mapa de torres de Praga, y por la tarde, el Barrio Judío (sinagogas y cementerio), más arriba ya os dimos algunas pistas.

De nuestra particular ruta cervecera destacamos el gastro - bar Museo de la Cerveza, un local con 30 grifos maravillosos, el restaurante – cervecería U Dvou koček, donde comimos (os lo recomendamos), y U Fleku, la cervecería más antigua de Praga, donde finalizamos la jornada.

¡Ojo! Recomendación:
La moneda oficial de Praga es la Corona Checa. Os recomendamos no pagar en euros (aunque sí se puede). Pagad con tarjeta de crédito o en efectivo. Para cambiar euros dirigios a oficinas de cambio fiables (ver vídeo). Tened en cuenta el cambio. En el aeropuerto no cambiéis, que os sale carísimo.

Definitivamente Praga es un lugar para volver, para escuchar más música en directo, probar más cervezas, subir a más torres, leer más leyendas, disfrutar más de la gastronomía, hacer excursiones a ciudades cercanas, visitar el Museo Nacional (actualmente en restauración), callejear aún más, dirigirnos a las entrañas de una ciudad asombrosa, casa de grandes genios, como Mozart, Einstein o Kafka, seguir conociendo a su gente, su historia, sus antepasados... Y, por supuesto, disfrutar de su primavera, siempre.

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Periodista y adicta a las redes sociales. Amiga del turismo activo, la naturaleza, los animales, el deporte y los viajes en general. La gastronomía es otra de mis pasiones. Mi gata Frida es mi debilidad. Escríbeme al mail anaycesar@mundicolas.com

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