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Pilsen, un viaje al Disney World de la cerveza

¿Por qué visitar Pilsen? Porque después de haber dicho un millón de veces en el bar ‘ponme una (cerveza) pilsen’, resulta que hay una ciudad que lleva su nombre. Es más, la fábrica de esta laguer que entra tan bien está unos 100 kilómetros en tren de Praga. ¿Quién se puede resistir? Nosotros no.

Si viajáis a Praga y sois ‘creyentes practicantes’ de la cerveza tendréis que dedicar un día a la ciudad de Pilsen y visitar una de las fábricas de cerveza más importantes del mundo: la Pilsner Urquell, un santuario para los fans cerveceros.

 

¿Cómo llegar a Pilsen desde Praga?

Nosotros fuimos en tren (ver enlace) (también se puede viajar en autobús), desde la estación principal Praha Hlavní Nádraží. Creemos que es la mejor manera, por precio y comodidad, ya que solo nos costó 4 euros (105 coronas) cada uno hasta Pilsen. El viaje duró alrededor de hora y media. Vale, el tren iba un poco lentito, pero la estación de trenes de Pilsen está muy cerca de la fábrica de cerveza Pilsner Urquell, así que fenomenal.

Pilsen

La fábrica

Llama mucho la atención que una fábrica lleve el nombre de la ciudad donde se ubica, que a su vez es el estilo de una cerveza: Pilsen. Nada más salir de la estación de tren, a pocos metros, está la fábrica de cerveza Pilsner Urquell, donde nació la cerveza rubia Pilsen.

En esta fábrica se elabora casi la mitad de todas las cervezas que se consumen en la República Checa. Como dato curioso: el 5 de octubre de 1842 se elaboró por primera vez cerveza rubia de Pilsen de baja fermentación.

A lo mejor habéis visitado otras fábricas, en otros países, de tradición cervecera, que se ha quedado en un tour por elementos museísticos, sin mostrar las vísceras de la fábrica (elaboración, embotellamiento…). Pues bien, en la Pilsner Urquell veréis las entrañas de la fábrica.

La visita comienza en un hall de recepción, donde se realiza una introducción histórica. A continuación os llevarán a ver diferentes salas: elaboración, embotellamiento, una exposición con los ingredientes que se utilizan para hacer cerveza, una sala de cocción histórica, que os dejará con la boca abierta, la sala de cocción actual, personajes emblemáticos de la historia de la fábrica y … (redoble de tambores) lo que os encantará será la parte final de la visita: las bodegas. Recorreréis pasadizos subterráneos donde la cerveza fermentaba y maduraba en cubas de roble. Este método solo se conserva para las visitas, con un aire nostálgico, ya que la elaboración se realiza en depósitos cilíndricos. La longitud de las bodegas es de nueve kilómetros, en una superficie de 32.000 metros cuadrados. Estos pasadizos están entre 12 y 21 metros bajo tierra, excavados a mano.

Pilsen

¡Qué buena nos supo la Pilsen recién servida del barril!

La visita duró aproximadamente una hora y media. ¡Acabamos justo a la hora de comer! En el patio de la Pilsner Urquell hay un restaurante muy chulo, Na Spilce a buen precio, con cerveza rica y comida checa.

Las visitas guiadas se realizan en checo, ruso, inglés y alemán. Si sois más de diez se podría hacer en español (reserva previa). La visita nos costó 200 coronas (7,45 euros) por persona.

La ciudad de Pilsen

Nos quedamos con ganas de recorrer las calles de Pilsen. La ciudad promete. Solo estuvimos poquitas horas. Lo que sí visitamos fue el Museo de la Cerveza. Un lugar con multitud de utensilios, detalles, fotos y elementos relacionados con la cerveza. ¡Os va a encantar! Con la entrada os facilitan un dossier con información sobre la exposición (que luego hay que devolver) y un vale para una cerveza que podéis consumir en un bar cercano. Tenéis toda la información del museo en este enlace (haz click).

Otra opción es la visita al subsuelo histórico de Pilsen, un laberinto de pasadizos y bodegas subterráneas. Si tenéis tiempo es una actividad interesante. Más información en el siguiente enlace (haz click).

Pilsen, situada en la región de Bohemia Occidental, es una ciudad muy turística y fue declarada Capital Europea de la Cultura 2015. Ademas de ser la capital de la cerveza, Pilsen brilla por su riqueza cultural y deportiva. ¡Qué pena que solo pudimos hacer un viaje de ida y vuelta! Nos hubiera encantado pasar un día más en esta ciudad.

Tenéis más información de Pilsen en el siguiente enlace (haz click).

Para las personas amantes de la cerveza (como nosotros) la República Checa es lo más. Praga os atrapará, podéis echar un vistazo al post de nuestro viaje, y en Pilsen, el Disney World de la cerveza, tendréis la oportunidad de conocer la historia y vida de la Pilsner Urquell, una auténtica leyenda cervecera.

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